Viven textileros difícil situación económica por pandemia y competencia desleal

La difícil situación económica derivada de la pandemia por Covid-19 y la competencia desleal, ha generado un panorama adverso en la economía del sector textilero de la región, que ha provocado el cierre de hasta el 17 por ciento de las unidades productivas afiliadas a la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), delegación Tulancingo.

Juan José Ocádiz Canales, asesor consejero de dicha cámara, informó que el panorama actual de los micros y pequeños empresarios textileros, es adverso, principalmente porque la situación económica en general, no mejora, ya que por la pandemia aún no se permite la apertura de algunos espacios, donde ellos acudían regularmente a vender sus productos.

Comentó que el mediano empresario subsiste a base de “jalones y estirones”, pero ha dejado atrás las condiciones en las que estaba acostumbrado a laborar y que le permitían un crecimiento. “Ahora, las condiciones son simplemente para subsistencia y no quebrar”.

Esta situación, dijo, provocó que de 15 a 17 socios de la Canacintra, tuvieran que cerrar, la mayoría de ellos originarios de Cuautepec y una minoría de Tulancingo, y el resto de agremiados, están pasando una situación difícil.

Juan José Ocádiz, señaló que la competencia desleal, es otro gran problema que los fabricantes enfrentan en Tulancingo, pues ingresa demasiada mercancía china y han abierto muchos negocios, con venta de ropa usada procedente de Estados Unidos de Norteamérica.

“Mientras esa competencia desleal se permita, habrá un daño terrible para el sector, ya que venden suéteres en 70 o 100 pesos cada uno, mientras que el costo de un suéter de nuestros pequeños y micros empresarios fluctúa entre 100 y 130 pesos. Ante esto, no tienen nada que hacer, es una competencia desleal que el Gobierno Federal permite, al no hacer nada para detectar esa mercancía, que a todas luces entra de manera ilícita”.

Finalmente, el representante de Canacintra espera que se abran más espacios de venta, pues un micro y pequeño empresario textil genera entre 20 y 30 empleos, por lo que para conservar esas fuentes de trabajo, varios han optado por innovar para complementar su actividad, por ejemplo, la aplicación de insumos textiles en el calzado