Héctor Rojas transforma comunidades en Zacatecas a través del arte
Con guitarra en mano y una profunda vocación por el arte comunitario, el cantautor Héctor Rojas Soancatl, originario de Valparaíso, Zacatecas, lidera un movimiento que busca sanar heridas sociales a través de la música.
Su proyecto “Diversidad, arte y cultura a través de la música libre”, respaldado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) 2024, convierte plazas públicas en escenarios donde las juventudes encuentran un nuevo lenguaje: el de la identidad, el arte y la esperanza.
La iniciativa, nacida en Valparaíso, propone presentaciones musicales abiertas donde los jóvenes toman el micrófono y el protagonismo. No se trata solo de dar un concierto, sino de ofrecer una alternativa tangible ante contextos marcados por la violencia o la falta de oportunidades.
“Queríamos abrir otro paisaje posible”, explica Rojas Soancatl, quien lleva años impulsando actividades culturales de forma autogestiva en su comunidad.
Con presentaciones que van desde músicos novatos hasta talentos emergentes, el proyecto pone en valor la expresión artística como vía para reconstruir el tejido social.
“Cuando los chavos ven a sus amigos sobre el escenario, se reconocen en ellos, sienten que también tienen algo que decir”, comenta el músico. Así, la música deja de ser un lujo o un escape, para convertirse en una herramienta de afirmación personal y colectiva.
La propuesta ha encontrado eco en la comunidad pues familias enteras acuden a las presentaciones, descubriendo entre sus vecinos a jóvenes con talento y sensibilidad.
“A veces basta una canción para abrir una puerta distinta”, reflexiona Héctor, quien además ha trabajado con otras expresiones como la escritura y las artes visuales. Su enfoque no es paternalista, sino profundamente horizontal: los jóvenes no son solo receptores, sino creadores activos.
Las próximas funciones están programadas para mediados de junio en la explanada del Monumento a la Bandera, y hacia finales de julio en el Jardín Municipal de Valparaíso.
Más allá de las fechas, lo que busca sembrarse es un legado: que alguno de esos jóvenes, algún día, recuerde este proyecto como el instante en que descubrió que su voz también podía transformar el mundo.
-FGA/MAS Comunicación-

